El segundo día de cole

No me vuelve a pasar. Prometido.

El año que viene me dejo un par de días de vacaciones para «la vuelta al cole».

Ay, no. No creáis que es para organizar uniformes, mochilas y demás rutinas… No. Me dejo un par de días libres para que en el momento que deje a mis fieras allí, darme un homenaje, irme a un spa, a tomar un brunch o a disfrutar de una mañana en soledad…

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Y es que lo de la vuelta al cole agota. Agota mucho. Pero lo peor no es el primer día, que no os engañen… es el segundo.

El primer día de cole se afronta con una especie de nerviosismo que nos hace permanecer en estado de alerta, lo que facilita la concentración, el buen humor y las sonrisas.

Todo son palabras bonitas para que ellos no noten que tú estás casi más nerviosa que ellos. Los uniformes se preparan el día antes, las mochilas, … y todo es fácil porque está milimétricamente calculado…

Pero el segundo día… levantarse cuesta más, y el humor no es el mismo, y la falta de sueño, los nervios y las emociones del día antes van dejando huella…

Así que el año que viene no me pasa.  Prometido.

Menos mal que Apple nos depara sorpresas hoy y hará que este día 9 sea otra vez, casi tan emocionante como el de ayer…

Os dejo que voy a despertar a las fieras….

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