Carta a Jennifer Lawrence

Querida Jennifer,

Esta carta va dirigida a ti, pero porque esta vez, me lo has puesto en bandeja.

Para ser sincera, llevo años deseando escribir sobre este tema, y tu falta de empatía durante la rueda de prensa posterior a la entrega de los Globos de Oro, no solo me lo ha recordado, sino que me ha provocado cierta prisa en hacerlo.

Esta carta va dirigida a ti Jennifer, pero también a esa pareja que se sienta en la mesa de al lado del restaurante y critica en voz baja mientras mira como mi marido y yo aprovechamos los minutos previos a que nos traigan la comida para responder algún email.

Va dirigida a esa mamá que resopla cuando ve que espero en la puerta del colegio con la nariz pegada a mi iPhone.

A esa cajera que arquea las cejas cuando ve que escribo algo en mi teléfono mientras espero la cola para pagar.

A esa persona que me mira como si necesitara ayuda psiquiátrica cuando me paro en mitad de la calle y me quito los guantes para teclear algo en el teléfono.


mamas blogueras

Querida Jennifer, hace años que elegí dejar mi trabajo en una multinacional y montar mi propia empresa para poder pasar más tiempo con mis hijos.

En 2006 las cosas no eran como ahora, pero hoy en día me alegro de poder vivir con la nariz pegada al smartphone.

Sí, Jennifer, doy las gracias de poder contestar un email desde la mesa del restaurante, si a cambio de ello, puedo pasar más tiempo con alguien. Porque, pese a lo que piense la pareja de la mesa de al lado, no estamos “enganchados” al whatsapp

No hace falta que uno de los dos se quede en la oficina porque tiene que contestar un email importante a un cliente y el otro tenga que comer solo. Tenemos la suerte de poder trabajar desde allí, y a cambio, pasar más tiempo juntos.

Mamás blogueras

Querida Jennifer, doy las gracias porque poder enviar el documento que tengo guardado en Google Drive, desde mi smartphone en la puerta del colegio, si ello me permite ir a recogerlos personalmente.

Aunque tú, la mamá que resopla y el resto del mundo crea que estoy jugando al Candy Crush desde el móvil, estoy trabajando, aprovechando ese instante para minutos más tarde poder disfrutar del trayecto con mis hijos y dejar que me cuenten cómo les ha ido el día, sin estar pensando en el dichoso documento…

Si no lo pudiera enviar desde el teléfono, la alternativa sería quedarme en la oficina y no poder ir a recogerles, que no me den un achuchón que tanto me gusta, o no poder ir charlando con ellos en el camino de vuelta a casa…

Así que, querida Jennifer, cada vez que me veas parar en la calle para teclear algo en mi móvil, piensa que tal vez no estoy enviando un whatsapp  a una amiga para criticar algo o jugando al último juego al que me han invitado desde Facebok. Tal vez esté escribiendo a un cliente o preguntando por la salud de un familiar, o tratando de cerrar la fecha para una reunión importante. Tal vez.

Dejemos de demonizar a los que viven con la nariz pegada a su smartphone. Te aseguro que muchos autónomos hemos podido sobrevivir a la crisis gracias a la movilidad que nos da poder hacerlo.

Mamás blogueras

Créeme, que me gustaría poder apagar el móvil, desconectar… yo misma he contado muchas veces el desgaste que esto me está suponiendo. Pero no me puedo quejar, porque tener la oportunidad de trabajar desde cualquier sitio, me permite poder pasar más tiempo de calidad con los míos. Y no solo estoy dispuesta a hacerlo, si no que creo que merece la pena.

Solo hacía falta un poco de empatía para darse cuenta. Empatía, sí. Esa misma que te faltó cuando regañaste y ridiculizaste a ese periodista durante la rueda de prensa. Desconozco los motivos por los que aquel periodista necesitaba tener el móvil en la mano. Puede que solo quisiera leer la pregunta porque no se sentía cómodo haciéndola en inglés. Puede que no todos seamos grandes estrellas de Hollywood y nos pongan nerviosos determinadas situaciones y necesitemos echar mano del teléfono… Puede que no tengamos un asistente, un agente y alguien que se encargue de contestar los mensajes de nuestro móvil… pero sabemos ponernos en el lugar del otro.

jennifer lawrence telefono video globos oro

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Querida Jennifer, te dejo, porque la enfermera acaba de entrar en la sala de espera para decirme que ya es mi turno.

 

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