Creer en la magia (y en Springsteen) como forma de vida

Os lo he contado más veces en otros post como “¿Quieres un hijo creativo?… pues muérdete la lengua”, uno de mis favoritos, por cierto. Soy una firme defensora de soñar, y de creer en los sueños y en la magia. Pero no sólo pensarlo o decirlo, sino como verdadera forma de vida.

Vivimos en un mundo en el que estas cosas suelen provocar la risa de los que te rodean y ¿sabéis algo? No me importa en absoluto.

A mis 42 años, no solo sigo creyendo que el mundo es de los que sueñan, de los que se atreven a pensar distinto, de los que se niegan a vivir encadenados a una realidad que muchas veces es terrible, sino que se lo intento inculcar a mis hijos cada mañana.

Ya os conté que me río cada vez que algún profesor me insinúa que son “demasiado infantiles” con 7 y 9 años. Pero nunca imaginé que el mundo fuera tan en contra de los niños soñadores.

Por un lado buscamos niños que se porten bien, se mantengan ocupados y nos hagan la vida familiar o el trabajo (en el caso de los profesores) más fácil.

Elegir que tus niños no vayan a actividades extraescolares, que sepan aburrirse, y ello les obligue a inventar nuevas formas de diversión, a imaginar mundos que crean ellos mismos con piezas de Lego, a leer cuentos y a escribirlos, … no es tan sencillo e, incluso a mi, me está pasando factura, porque me desconcentra y me supone un trabajo extra… Pero sé que es bueno para ellos.

Por otro se “empuja” a los niños a dejar de creer en la magia, y cada vez más pronto. Muchos de los amigos de mis hijos no creen en el Ratón Pérez, los Reyes Magos o Papá Noel. Y a mis hijos, como es lógico, les sorprende.

Mamá, dice Fulanito, que los Reyes Magos no existen, y que a él, los regalos se los hacen sus padres…

-Claro cariño. Si no creen en los Reyes Magos, ¿cómo los Reyes les van a traer regalos? Faltaría más… Y supongo que sus padres, para que no estén tristes ese día, se los tendrán que comprar. Menos mal que nosotros seguimos creyendo…

 

La verdad es que no hay nada que una madre desee más que tener niños sanos y felices, y para ser feliz, siempre les digo que hay que hacer tres cosas:

  • La primera es evitar que las preocupaciones te afecten demasiado. Problemas vamos a tener en la vida. Unos más importantes y otros menos, pero el verdadero secreto está en dejar que te afecten demasiado y de esa forma, no sufrirás cuando no sea necesario.
  • La segunda es magnificar las alegrías. Un amigo de la facultad solía decirme siempre “cuánto duran los suspensos y qué poco duran los aprobados” y es verdad. A menudo vivimos intensamente los problemas y cuando se solucionan no nos paramos a disfrutar de la alegría. Yo, hace tiempo aprendí a que las alegrías fueran más intensas que los problemas. Trato de disfrutarlas e intensificarlas más y, pese a que no todo el mundo lo entiende, me va mucho mejor en la vida.
  • La tercera es creer en la magia. En los últimos años, desde que tratamos de soñar sin miedo, se han cumplido muchos de nuestros sueños y además, se han cumplido en el momento que más falta nos hacía por algún motivo.

Si me seguís en Instagram, sabréis que últimamente se cumplen muchos de mis sueños…

No es porque sea una persona con suerte. Si lo fuera, jugaría a la lotería y no lo hago jamás  (debo ser la única persona que no sabe la diferencia entre Bonoloto y Euromillón, jajajaja…). Es porque creo en la magia. Bueno, por eso y porque en casa tenemos un truco.

Cuando esperamos una noticia, tenemos una preocupación o necesitamos que algo bueno suceda, tiramos confeti o polvo de hada (esta última versión nos funciona mejor…) por los aires y reímos y, por supuesto, sin pensar en que tardaré 6 meses en aspirar el último puntito de purpurina…

Se han cumplido sueños relacionados con la salud de alguno de los nuestros, se han cumplido sueños inimaginables en el momento que más falta nos hacía, y se han cumplido sueños pequeñitos, pero importantes que un día nos han hecho sonreir.

El viernes me daban la inmensa alegría de ser la persona seleccionada en España para asistir una cumbre mundial de Google, conocer su sede central en Mountan View, California y pasar unos días aprendiendo en San Francisco,… pero el sábado me pasó también algo que puede tratarse de una simple casualidad o puede ser culpa, una vez más, de la magia.

Hace un mes, después de conseguir entradas para ver a Bruce Springsteen (en este caso no fue magia sino el estar en el minuto que salían a la venta, con 3 ordenadores abiertos intentando acceder y mucha paciencia…) me di cuenta que, muy de vez en cuando, Springsteen preguntaba en Twitter si alguien tenía alguna sugerencia para algún concierto.

concierto bruce springsteen madrid 21 mayo 2016

Según se acercaba la fecha del concierto de Madrid, me di cuenta que mi canción favorita, Human Touch, no estaba en las listas de canciones de ningún concierto de la gira.

Estuve atenta pero no volvió a preguntar. Me daba mucha vergüenza tan solo pensar en atreverme a pedir una canción por Twitter. Además de parecer una groupie adolescente, era demasiado ambicioso pensar que alguien que recibirá 20.000 tuits por segundo, iba, tan solo, a leer el mío.

Un día, sonando en el coche Human Touch, se lo conté a mi hijo mayor. Al contárselo, me dijo que, aún sabiendo que era imposible, si no lo decía, si no escribía ese tuit, no la cantaría… no perdía nada. Yo siempre les digo que hay que intentarlo todo y creer en que se puede cumplir, así que tocaba dar ejemplo…y lo escribí:

bruce springsteen

Por supuesto, no se lo conté a nadie. Me tomarían por loca.

Según se acercaba la fecha revisaba cada set list después de cada concierto y no vi Human Touch en ninguna.

El sábado estando en el Bernabéu disfrutando del grandísimo e inolvidable concierto de Springsteen, de repente, comenzaron a sonar los acordes y escuché la canción. Por supuesto rompí a llorar de la emoción (y aún al recordarlo se me llenan los ojos de lágrimas…).

Está claro que no tuvo nada que ver aquel tuit… o sí.

Tengo dos opciones: pensar que fue casualidad (que seguramente lo fuera) o pensar que los sueños se hacen realidad… por difíciles que parezcan y que la magia está en todas partes… incluso en un concierto de rock.

Y ¿sabéis qué? Elijo lo segundo. No se lo diré a nadie (excepto a mis hijos, a Bruce… y a vosotros) porque me tacharían de loca, pero en mi interior, ese momento fue mágico y Human Touch sonó porque yo soñé con ello.

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Creo que todos podemos elegir. Nos pasamos la vida leyendo frases inspiradoras que nos gustarían que fueran ciertas y a veces, es tan sencillo como creer en ello,  como dejar el mundo a un lado y concentrarse solo en lo bueno y creer en la magia. Sobre todo creer en la magia.

Dejo aquí ese momento tan mágico… no solo por compartirlo sino porque lo quiero conservar para siempre…

 

5 Comments

  • marta dice:

    Un post maravilloso, como tú, profe!!! Nunca dejes de ser ” intensa”. Los soñadores haremos de este, un mundo mejor. Con cariño, Marta.

  • María Ra dice:

    Susana,

    te sigo desde hace muchísimo pero nunca escribo…. no por nada más que por falta de tiempo pero hoy… hoy tenía que hacerlo, ¡¡OLE TÚ Y LA FORMA DE SER Y DE EDUCAR A TUS HIJOS!!. He sentido la magia en tu escrito y me saltan las lágrimas de los ojos cuando pienso en ese momento en el que empezaron a sonar los acordes, ¡¡¡EMOCIONANTE!!.

    Keep On Dreaming.

    Un abraciño

    María

    P.D. ¿Dónde consigo Polvo de Hada?

    • Susana dice:

      Tú sí que me has emocionado con tu comentario…
      El polvo de hada lo venden en Lush pero vale cualquier botecito con purpurina. La magia es lo que lo convierte en “polvo de hada” recuerda 😉

  • Vanesa Herraez dice:

    Una vez publicaste una entrada en la que contabas que eras una persona muy sensible ( no recuerdo exactamente las palabras que utilizaste). Yo soy como tu. Hoy me has emocionado.
    Voy corriendo a comprar polvo de hada.

    • Susana dice:

      A mi sí que me emocionan vuestros comentarios 😉
      Cuando te atreves a publicar algunas cosas, siempre da miedo que parezcan chorradas… pero tengo unas lectoras como votras que moláis mucho. Eso sí que es un lujo.
      Un abrazo enorme

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