Señora por favor, controle a sus hijos…

Bajas del coche y te diriges al supermercado. Sabes que hoy, último sábado de agosto, es probable que todos los que hayan vuelto de sus vacaciones estén llenando la nevera, pero tienes que hacer la compra, no te queda otra opción, y lo sabes…

Concentrada en tus propósitos para el nuevo curso tropiezas con dos niños que empiezan a correr por el supermercado con una mezcla de nerviosismo previo a la llegada del cole y de salvajismo provocado por la bajada de guardia de su (santa) madre durante las vacaciones.

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Corren y saltan por los pasillos, saltan para intentar coger las galletas de los Minions que, no sé por qué, se empeñan en poner tan arriba, y tiran dos o tres cajas al suelo. Se cruzan peligrosamente delante de los carros que atiborran los pasillo, pasan de una risa contagiosa a la pelea en cuestión de segundos… y su madre… ay, su madre… de repente te das cuenta, de que su madre eres tú.

Y  así transcurren los últimos días de vacaciones en esta familia. Después de evitar en lo posible los centros comerciales y supermercados durante todo el verano con las fieras, el inminente comienzo del curso, la vuelta de vacaciones y la falta de tiempo (y de los abuelos que en el fondo deben saberlo y retrasan su vuelta de vacaciones… ) hacen inevitable tener que salir con ellos a hacer algún recado.

blogs mamas

Y te das pena a ti misma. Mucha. Y te solidarizas con todas esas madres que pasan por la misma situación.

Cada dos minutos te enfrentas a una situación en la que no sabes cómo actuar.

“Los niños son niños” – te dices a ti misma intentando relativizar la situación – “y tienen que jugar”.

De repente ves a la pequeñina subiéndose a un carro que no es el tuyo y una de las chanclas se le queda entre los barrotes. Respiras hondo.

Te cruzas con un par de señoras que te miran con cara de “señora-por-favor-controle-a-sus-hijos“…  Te mueres de la vergüenza.

Y entonces, con la presión acumulada y mientras luchas por avanzar por el pasillo con tanta gente, lo haces. Sí. Prometiste no volver a hacerlo pero no lo has podido evitar. Mejor dicho, sí lo has podido evitar. Durante 40 larguísimos minutos. Pero ya no. Has gritado. Les has reñido en público y ahora tienes que soportar la mirada de otro par de señoras que te miran inquisitoriamente en plan “señora-son-niños-no-se-ponga-así“.

Y este es el eterno dilema. Siempre  dudando entre pegar un grito que los paralice un par de minutos o dejar que jueguen y que sus risas se escuchen por todo el supermercado. Y sea cual sea la opción que tú elijas, siempre te sentirás culpable y siempre habrá un par de personas que te miren intentando decirte que ESA no era la opción correcta. Y volverás a respirar hondo y a jurarte a ti misma que NO volverás a venir a estos sitios con ellos.

 

3 Comments

  • brendayleah dice:

    Al final es imposible controlar un hijo y menos si tiene un año para mi es imposible cuando pocas veces he tenido de calmar un berriche “Leah es todo menos berrinchosa”, no se como hay madres que logran que sus hijos le hagan caso al 100, porque yo no creo poder. Saludos desde Panamá.

  • Susana dice:

    Es la primera vez que leo este blog. Te sigo en thebeautyblog.
    Dios mío, por un momento he pensado que era yo la que estaba en el súper.
    Eso sí, falta el mejor momento, cuando llegar a la caja y tienes que vaciar el carro en la cinta, pasar al ptro lado, empezar a coloacar de nuevo en el carro, buscar tarjeta, poner el pin, seguir colocando….y todo mientras un personaje de un metro se esta colando por debajo de la cinta en la caja de al lado que esta cerrada, pide gritos los lacasitos, los chicles, los kinder, que estan al lado de la caja como trampa mortal, “yo lo pongo mami”, “yo lo cojo mami”, y por fin despues ya sudando como un pollo aunque sea pleno invierno, consigues llevártelo todo poruqe la señora quentenias detrás te mira como diciendo “venga señora, deje libre la cinta que no tengo todo el día, y vigile que el niño se le ha ido corriendo…..”

  • Paloma dice:

    Diossssss, acabo de pasar la misma experiencia en el Hipercor,… Creía q me habías puesto una cámara oculta y q hablabas de mi y de mis dos peques!!!!! Jajajaja

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